
Las bolsas periodontales son un problema frecuente en salud bucodental y, a la vez, uno de los más infravalorados. Suelen avanzar sin dolor durante bastante tiempo, pero cuando se mantienen, pueden provocar pérdida de encía y de hueso, movilidad dental e incluso la caída de piezas. Entender qué son y cómo se detectan a tiempo es clave para evitar complicaciones y mantener una sonrisa sana.
¿Qué son exactamente las bolsas periodontales?
En una boca sana, la encía se adapta al diente y existe un pequeño “surco” entre ambos. Cuando se acumula placa bacteriana y la encía se inflama, ese surco puede profundizarse. Si la inflamación progresa y afecta a los tejidos de soporte del diente (ligamento y hueso), aparece una bolsa: un espacio más profundo donde se retienen bacterias y sarro con facilidad. Ahí es donde el problema se vuelve crónico, porque la higiene diaria no llega bien a esa zona.
Causas más habituales
La causa principal es la enfermedad periodontal (gingivitis y, en fases más avanzadas, periodontitis). A partir de ahí, influyen varios factores:
Señales de alarma
Aunque no siempre duelen, hay pistas claras:
Cómo se diagnostican y se tratan
El diagnóstico se realiza con una exploración periodontal: se mide la profundidad alrededor de cada diente y se valora si hay sangrado, sarro y pérdida de soporte. A veces se apoya con radiografías.
El tratamiento depende del estado:
Si sospechas que puedes tener bolsas periodontales, pide una valoración en nuestra clínica dental en Santander para medirlas y definir un plan de tratamiento. Reserva tu cita y sal de dudas con un diagnóstico claro y un seguimiento profesional.