

respiración por la boca
Respirar por la boca de manera habitual, sobre todo durante el sueño, puede parecer un detalle sin importancia, pero a largo plazo tiene efectos negativos sobre la salud dental. Este patrón de respiración altera el equilibrio natural de la boca y favorece la aparición de problemas como caries, mal aliento o encías inflamadas. Desde nuestra clínica dental en Santander, te explicamos cómo influye y qué hacer para prevenirlo.
La saliva es esencial para mantener una boca sana, ya que limpia, lubrica y neutraliza los ácidos que producen las bacterias. Con la respiración por la boca, la humedad disminuye y aparece la sequedad bucal, lo que facilita la acumulación de placa y el desarrollo de caries.
Sin suficiente saliva, la boca pierde parte de su defensa natural contra las bacterias. Esto aumenta la probabilidad de desarrollar gingivitis y periodontitis, enfermedades que, sin tratamiento, pueden derivar en pérdida de dientes.
En niños, la respiración oral prolongada puede influir en el desarrollo de los huesos faciales y en la alineación de los dientes. Esto puede provocar mordidas abiertas, paladar estrecho o apiñamiento, problemas que muchas veces requieren ortodoncia.
El paso constante de aire reseca las mucosas, lo que favorece la proliferación de bacterias productoras de compuestos de azufre responsables del mal aliento. Aunque se mantenga una buena higiene, la halitosis suele persistir si no se corrige la causa.
La respiración oral durante la noche está asociada a ronquidos e incluso a apnea del sueño, afectando no solo a la salud bucal, sino también a la calidad del descanso y al bienestar general.
El tratamiento depende de la causa: obstrucciones nasales, hábitos adquiridos o alteraciones estructurales. Una revisión en nuestra clínica dental en Santander permite detectar signos de respiración por la boca y derivar, si es necesario, a un especialista. Mantener una buena hidratación y una higiene dental adecuada ayuda a reducir sus efectos.