

Cuando hablamos de salud bucodental, al igual que cuando hablamos de salud general, muchas veces los problemas más comunes son causados por malos hábitos y por un estilo de vida que no es del todo sano. Es decir, una buena parte de las afecciones orales, más allá del factor genético, se podrían prevenir cambiando pequeños aspectos de nuestra vida.
El problema más evidente y que más consecuencias negativas trae para nuestra cavidad oral los encontramos a la hora de cepillarnos los dientes. Puede que no tengamos una buena técnica de cepillado, que no ocupemos el tiempo necesario en cuidar de nuestra boca o que dejemos de lado ciertos aspectos y utensilios necesarios para tener una higiene oral completa.
En algunos casos, incluso nos saltamos directamente ciertos cepillados pensando que por hacerlo alguna que otra vez no ocurrirá nada. Todo ello provoca que la placa bacteriana se acumule y se afiance entre nuestros dientes y encías, aumentando la probabilidad de sufrir caries o enfermedad periodontal.
Mejorar la técnica de cepillado e incluir en ella el hilo dental, los cepillos interdentales o el raspador lingual, además de acudir siempre a la cita tras las comidas y dedicarle el tiempo necesario ayudará a eliminar de forma contundente la placa bacteriana.
Ayudar a nuestros dientes y encías a permanecer fuertes está en nuestra mano. Tomar alimentos ricos en flúor, hierro y otros elementos que consoliden un buen estado de salud de nuestra boca es una de las mejores prevenciones para las enfermedades bucodentales.
Debemos incluir en nuestra lista de la compra frutas, verduras, pescados y carnes que nos aporten estos nutrientes. Lo mejores es combinar las recomendaciones de nuestro dentista en Santander con las de un nutricionista para preparar una dieta en la que no falte de nada.
A su vez, debemos evitar los alimentos y bebidas que suponen un peligro extra para nuestra boca: es el caso de la bollería industrial, los refrescos, las comidas precocinadas, el alcohol o cualquier elemento con grandes dosis de azúcar entre sus ingredientes.
A veces nos miramos al espejo y vemos todo bien en nuestros dientes y encías. Esto puede hacer que nos confiemos y no veamos la necesidad de acudir al dentista, postergando un momento realmente necesario para prevenir ante las afecciones orales.
Solo un experto puede asegurar que nuestra salud bucodental está en buen estado, pues nuestros ojos pasarán por alto decenas de detalles que el ojo de un especialista (o una radiografía) pueden encontrar y diagnosticar como síntomas de la presencia de problemas orales.
Además, aunque tengamos una muy buena técnica y rutina de cepillado dental, es imposible eliminar el 100% de la placa bacteriana de nuestra boca. Esto solo se puede garantizar con un tratamiento de limpieza dental profesional en clínica.
Acude al dentista al menos una vez al año, aunque no notes nada anómalo en tu boca ni sientas ningún tipo de molestia.
No dudes en pedir cita en nuestra clínica dental en Santander o en nuestra clínica dental en Solares.